HISTORIA

Historia del viñedo:

Mi nombre es Manuel Martín, psicólogo de profesión pero por vocación emprendedor y supongo que mi gusto por el vino lo heredé de mi padre, el cual solía por afición tomar algo de uva del  largo parrón de nuestra casa en Ñuñoa y con una pequeña prensa hacía chicha y vino solo por gusto y afición.

Décadas más tarde, corría el año 2001, cuando decidí hacer el Camino de santiago de Compostela visitando la tierra natal de mi padre. en esa ocasión tuve la oportunidad de recorrer las  zonas viñateras del sur de Francia y del norte de España como Navarra y La Rioja, pero lo mas sorprendente de todo fue comprobar que alrededor del 70% de los viñedos y bodegas obedecen a emprendimientos familiares de viticultores que dedican su vida a esta actividad y cuya superficie no excedía las 7 a 10 hectáreas promedio,  muy por el contrario de lo que uno acostumbra a ver en Chile donde prácticamente se cultivan grandes superficies de viñedos  que por lo general corresponden a  empresas del rubro y muy orientados a la producción industrial.

La pregunta que surgió fue la siguente:

¿ Es posible hacer vinos de pequeñas producciones y viñedos?

¿ Si en Chile nos jactamos de tener tan  buenos vinos, una geografía y un clima privilegiado como pocos en el mundo….  ¿Porque razón entonces no tenemos la cultura de hacerlo y solo de beberlo?  Sobretodo tratándose de un producto que a los Chilenos nos identifica plenamente y resulta tal vez tan emblemático como una empanada y mucho más representativo que un lingote cobre.

Llevar a la realidad este proyecto, que nace el año 2006 con la plantación de las primeras cepas es, en parte, hacer realidad esos hermosos recuerdos de mi infancia y cumplir con el deseo de llevar una vida más en contacto con la naturaleza y alejarme un poco del mundo bochinchero de la gran ciudad, a la cual le sobran el estrés, las prisas y las angustias.

La Misión:

Hacer vinos con pausa, sinceros, honestos, que sean expresión genuina de la tierra y el agua que les dio vida, buscando siempre que quien lo beba, lo deguste y sienta que, al integrarlo a si mismo, lo hace suyo y lo disfrute plenamente.

Porque una botella de vino es más que el vino que contiene, esta encierra una suma de detalles como sensibilidad y preocupación por el cultivo, las personas que intervinieron en el cuidado de la viña, implica dedicación, técnicas de riego, de cultivo, de fermentación, la huella que el clima y la tierra dejan en los frutos y sobretodo paciencia y tiempo para lograr lo que se desea.

Manuel Martín